Reflexiones sobre la Innovación

Reflexiones sobre la Innovación

Julio Cesar Vázquez Méndez

El tema de la innovación se ha hecho latente como una necesidad presente en todos y cada uno de los sectores de la sociedad, ha ido creciendo significativamente a través del tiempo y se ha convertido en un factor imprescindible para responder a las necesidades de esta sociedad globalizada, inmersa en la inmediatez, el conflicto y el consumismo.      

 

La innovación desde mi perspectiva, ha sido una palabra que ha perdido cierto sentido a lo largo de la historia. En su concepto, no solo se trata de hacer algo diferente, la intención y el contexto, juegan un papel fundamental para que realmente se considere una innovación. Existe confusión con términos como nuevo, tecnológico, sustentable, sostenible y con otros que tienen su propia intencionalidad. La innovación busca solventar una necesidad, resolver un problema, el mejoramiento de un proceso o producto, de algo que ya existe, pero, que, a través de la reestructuración de sus componentes, cambios en su proceso de creación o aplicación, puede mejorar su funcionamiento haciéndolo más eficiente, funcional para otras aplicaciones, todo basado en una intención clara y con un horizonte bien definido. Lo que hoy se aplica como innovación, mañana posiblemente no, requiere una visión de futuro, con una prospectiva clara hacia dónde se va y qué se busca.

 

Las clasificaciones clásicas para explicar la innovación se dividen en dos: la primera, es la innovación empírica o informal, surge a partir de una idea, descubierta en una práctica, o incluso se opera sin un fundamento específico. La forma de mediar es con la observación, no se investiga, no se mejora, puede pasar desapercibida por los demás involucrados, sólo el innovador la conoce y sabe cómo funciona. Esta clasificación no toma en cuenta el contexto, es inmediata y funcional por tiempo regularmente corto.

 

La segunda, es la Innovación formal, surge a partir de un proceso creativo estructurado vinculado a una investigación formal, con el apoyo de instrumentos que permiten recoger información para mejorar o perfeccionar, por ello, todos los involucrados son conscientes la conocen y se capacitan para su operacionalización dentro de un contexto y con una visión de prospectiva.

 

 

La innovación empírica o informal con una guía y trabajo investigativo, puede convertirse en formal, considerando la visión del innovador y citado como un ciudadano de mundo consciente de su historia, de su contexto dinámico y cambiante, que ha sabido interpretar su realidad, sobre su hacer y su actuar en la sociedad. En su aplicación, los referentes pueden ser global o local, dependiendo de su punto de partida, se convierte en ascendente o descendente. Es esencial que el innovador se concentre en un contexto real, para poder descubrir errores o bien darse cuenta que nadie ha hecho nada igual y que su idea no solo es una innovación sino una creación única, perfectible, producto de su nivel de conciencia de futuro.

 

La innovación resuelve paradigmas y conflictos generados a partir de creencias extemporáneas o ya no funcionales, catalogadas como imposibles, que no tenía solución, a fin de solventar necesidades, mejorar procesos, hacer más eficientes los recursos y hasta resuelve hipótesis. Se ha visto como el bálsamo para la cura de todos los males. La falta de claridad, tergiversar, el para qué sirve, su sentido, es poco entendido y, por ende, se ve como complicado de aplicar, dar soluciones, puede convertirse en un acto circense solo para llamar la atención. De ahí, que los actores involucrados en hacer algo diferente a lo que convencionalmente se tiene, se usa o se piensa, son conscientes de su realidad y temporalidad.

 

En sí, la innovación está en el impacto que puede generar cierta resistencia al cambio, temor a lo desconocido, creencias y paradigmas que juegan un papel importante en el pensar y actuar. Su inmersión es gradual, necesita tiempo de adaptación, gestión y seguimiento. Se puede valorar a través de su sostenibilidad, sustentabilidad y el aporte de la sociedad. Aunado a la aceptación de los involucrados, sin olvidar que cuesta mucho trabajo re-aprender, más cuando se trata de algo que se ha realizado durante mucho tiempo. Por ello,  la innovación no es para todos, es para aquellos que están abiertos al cambio, que se adaptan, que son disruptivos, que tienen una visión diferente de las cosas,  bien podría ser una nueva competencia global.

 

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